Un espacio cultural de resistencia en CABA
En un rincón donde antes se alzaba el histórico Teatro Cabildo, en Av. Cabildo 4740, barrio Saavedra, acaba de abrir sus puertas un nuevo espacio cultural llamado Sala Lúcida. Este multiespacio se presenta como un lugar donde el cine independiente, la música en vivo y la experimentación audiovisual se entrelazan de manera única. La idea detrás de Sala Lúcida es ofrecer una plataforma que celebre la fusión entre artes escénicas, tecnologías inmersivas y producción audiovisual.
La inauguración fue todo un evento. Se proyectó el documental “Un fueguito”, que cuenta la historia del Premio Nobel argentino César Milstein. Este filme muestra cómo Milstein equilibró su pasión por la ciencia con sus aventuras al aire libre, además de enfrentar los desafíos impuestos por gobiernos que no valoraban la investigación. Por eso, decidió mudarse a Gran Bretaña, donde continuó su brillante carrera científica.
Cine, música y documentales en la programación de la nueva sala
La programación de Sala Lúcida promete ser variada e interesante. Hoy, por ejemplo, se proyectará la conmovedora película noruega “Love”, dirigida por Dag Johan Haugerud. Esta película volverá a pasar el domingo. Mañana, sábado, se llevará a cabo un encuentro musical que incluirá a Océano Dúo, que está formado por Silvana Turco, quien toca flautas y quena, y Sebastián Pérez, con su guitarra de siete cuerdas y voz. También participarán el reconocido guitarrista Juan Falú y la cantante folklórica Silvia Iriondo.
Para la semana que viene, la oferta cultural se enriquece con el estreno de varios documentales. Uno de ellos es “La biblioteca de todas las cosas posibles”, un recorrido por la inmunología guiado por Ana Fraile y Lucas Scavino. Otro filme, “Algo ha cambiado”, del director Sergio Bonacci Lapalma, se presenta como un puente entre el blues norteamericano de Melvyn “Deacon” Jones y el blues local de Norberto “Pappo” Napolitano. Además, se reestrenará “¿Quién mató a mi hermano?”, que aborda el caso de Luciano Arruga, uno de los desaparecidos durante la democracia.
Este nuevo proyecto cultural cuenta con el apoyo de Pulpofilms y Seirenfilms, dos pequeñas empresas dedicadas a la experimentación artística y tecnológica. Se podría decir que la creación de la sala es un guiño a la historia de Milstein, quien ante las adversidades encontró el camino para desarrollarse en ambientes más propicios para la ciencia.